lunes, 11 de julio de 2016

La Placa de Echenique: misterio so objeto de poder inca

La Placa de Echenique es uno de los símbolos incas más intrigantes y, según aseguran muchos, receptáculo de un inmenso poder. Se considera que es un “canipo” o símbolo solar de los Hanan Cusco (segunda dinastía de los Incas, la cual se inicia con Inca Roca), el cual usaban, portándolo en el pecho. Su leyenda ha trascendido el tiempo, acrecentándose con el paso de los siglos, acumulando infinidad de historias, leyendas y profecías aún por cumplirse.

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Esta placa circular, de oro, con una dimensión de 12, 5 centímetros de radio, y que tiene unas perforaciones que hacen suponer que tenían la finalidad de permitir colgárselo al cuello por medio de sogas o correas, es considerado como el máximo símbolo de poder que sobrevivió a la sed de oro de los conquistadores españoles, y a la vez sería una joya que representaría y concentraría todo el poder de los Incas. Se considera que la hoy llamada “Placa de Echenique” era portada en el pecho por el soberano del Tahuantinsuyo, como símbolo de ser el auténtico “hijo del Sol”.

Primeras referencias de la “Placa de Echenique”

El mundo occidental conoció esta joya –conocida por los incas como “Intip Inti” (“Sol de Soles”)-, por primera vez, con la llegada de los españoles al Cusco, tras la captura y ajusticiamiento de Atahualpa; existen datos, por parte de los cronistas de que, al parecer el último Inca la portaba al ser capturado en Cajamarca, pero su destino a partir de ese punto se desconoce: según los descendientes actuales de los sacerdotes incas con los cuales pude conversar, la joya escapó al destino del rescate de Atahualpa: no llegó a caer en manos de los conquistadores.

viernes, 27 de mayo de 2016

Verdadera historia del Corpus Christi Cusqueño

En la época prehispánica existían fiestas importantes en cada mes del año; el Inkario se caracterizó por ser una sociedad agrícola, tranquila y relativamente armoniosa que tenía fiestas relacionadas con su actividad principal y sus divinidades ancestrales. Es evidente que la más grande fiesta del Inkario fue el "Inti Raymi" o "Fiesta del Sol", llevada a cabo exactamente en el Solsticio de Invierno en el Hemisferio Sur, es decir el 21 de junio de cada año. Era una celebración religiosa desarrollada en la Plaza Principal de la ciudad en honor al "Tayta Inti" o "Padre Sol" y en presencia de los "mallki" de todos sus hijos, vale decir en presencia de las momias de todos los Inkas o Reyes del Tawantinsuyo, además de otros antepasados. Las momias eran llevadas en procesión ricamente ataviadas con muchas joyas y adornos en andas o literas especiales hechas en metales preciosos (el culto a los "mallki" se conocía como "Onqoy Mita"); después de la ceremonia religiosa se tenía una fiesta con abundante comida, bebida y danzas.

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"Cuando los españoles llegaron al Cusco, se sorprendieron al enterarse que los hijos del Sol sacaban en procesión a las momias de los Incas; entonces, blandiendo los evangelios, decidieron terminar para siempre con la fiesta pagana. La solución de los misioneros que acompañaban a los conquistadores fue muy simple: reemplazar los venerados restos por imágenes de la virgen y los santos católicos.

Así nació el Corpus Christi en la antigua capital del Tawantinsuyo, una celebración católica que se impregnó de matices andinos"

jueves, 26 de mayo de 2016

EL CORPUS CHRISTI CUSQUEÑO

La Festividad del "Corpus Christi" ocupa un lugar preponderante en el calendario festivo de la Ciudad Imperial del Cusco (entre los meses de Mayo o Junio, movible - 9 semanas luego de Semana Santa), es una de las fiestas religiosas mas fastuosas de Cusco por lo que para esta ocasión la ciudad se ve muy concurrida por gentes venidas de otros confines.

CC

El origen de esta festividad se remonta hacia el año 1247, cuando en San Miguel de Lieja (Bélgica) fue celebrada por primera vez. "Corpus Christi" significa "Cuerpo de Cristo" y fue instituida para conmemorar solemnemente la institución de la Sagrada Eucaristía que a su vez representa el Cuerpo de Cristo; debe llevarse a cabo el jueves siguiente a la octava de Pentecostés, es decir, el jueves siguiente a la fiesta de la Santísima Trinidad; este día llega a ser el jueves contando nueve semanas después del Jueves Santo.

toledoFue establecida en esta zona de los Andes después de 1533 pero instituida oficialmente en Cusco por el virrey Toledo en 1572, mediante sus celebres "Ordenanzas".

Sin embargo, como gran parte de las festividades Religiosas Andinas, existe una historia mucho mas antigua y con un trasfondo distinto, que explicaremos en la “Verdadera historia del Corpus Christi Cusqueño”

martes, 24 de mayo de 2016

Festividad de “El Señor de Qoyllorit'i”

En nuestra región, asociada a la festividad del Corpus Christi (el Cuerpo de Cristo), existe una fuerte devoción al Cristo Crucificado. Una de las manifestaciones más especiales es la peregrinación al santuario del SEÑOR DE QOYLLORIT’Y. 

Qoyuriti

Qoyllority es una palabra quechua que significa brillante de nieve, y en quechua "El Señor de Qoyllority" se traduce como Taytacha Qoylloriti.

Esta procesión religiosa antigua que se practica por aquellos que viven en los altos Andes. Cada año, días antes de la celebración del Corpus Christi, cada pueblo pequeño o "nación" envía una delegación de coloridos bailarines y "pabluchas" a la Capilla del Señor de Qoylloriti. Esta capilla está espectacularmente situada en la base de la montaña Sinakara, algunas horas de caminata por encima del pueblo de Mahuayani, a 4600 metros sobre el nivel del mar. Tiene vistas espectaculares de un Apu muy venerado: el Ausangate.

 

Pabluchas

Los "pabluchas" son bailarines disfrazados que llevan alpacas y son intermediarios entre el Señor de Qoylloriti y los hombres. Comienzan su ascenso del glaciar Sinakara a las 4 am, como parte de un ritual y como muestra de su fe y amor a Dios. Regresan con un bloque de nieve que usan para purificar la humanidad. Son los encargados de cuidar el orden en el santuario.

 

NiñoSobre el origen de esta devoción se cuenta que, según la versión más difundida, el Niño Jesús, disfrazado de pastorcito, se le apareció a un niño indígena llamado Marianito Mayta, y ambos se convirtieron en amigos. Cuando los padres los encontraron vestidos de ricos atavíos avisaron al párroco del lugar, Pedro de Landa, quien intentó capturarlo pero sin éxito, pues en el lugar donde habitaba el Niño apareció una gran piedra. Marianito murió de inmediato y en el lugar donde esto ocurrió apareció una imagen de Cristo crucificado, que se fijó sobre la roca. Ahí, sobre la roca, se construyó el Templo del Señor de Qoyllority.

 

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